jueves, 6 de agosto de 2009

Que cosa tan hermosa,
solo él podía hacerlo,
me permitió contemplar,
un maravilloso mar.

Cuando oigo las aves cantar por las mañanas,
Cuando muere el día,
Cuando cae el sol,
Cuando en el silencio contemplo
todo aquello, siento tu presencia y escucho tu voz
Y siento en mi tu luz brillar, que tu vida corre por mis venas, que vives y habitas en mi ser,
que tu vida en mi siento vibrar,
que de tí dependo como un niño,
que soy una gota en tu inmenso mar.